La UT en crisis: la movilización y la organización permanente de las bases universitarias son la única salida.

 

Desde el semestre pasado se ha comenzado a hablar de crisis financiera dentro de la Universidad. Claro está que la educación superior en Colombia ha estado desde hace décadas en crisis por los intereses de los capitalistas del país y sus gobiernos (Gaviria, Samper, Pastrana, Uribe y Santos) sometidos a los dictámenes del imperialismo concretados la aplicación lacaya y sin discusión de las recetas que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE, elaboran e imponen para la privatización de la Educación y el desmedro de lo público. Aunado a esto la Universidad del Tolima está sufriendo actualmente un déficit financiero que la coloca en una inestabilidad supremamente riesgosa calificada por varios sectores como sin precedentes en la historia del alma máter más importante del departamento.

Esta crisis actual de la Universidad se explica por varios factores fuera del mencionado anteriormente. Producto de la aplicación de la ley 30 de 1.993 que regula la educación superior en Colombia, la privatización ha carcomido a las universidades públicas del país, y en la Universidad del Tolima se pueden medir sus efectos por el cáncer de la autofinanciación que esta padece. Se estima que más del 60% de los recursos financieros de la Universidad del Tolima provienen de las matriculas de los estudiantes, el valor de las inscripciones, unos derechos complementarios que se cobran a los estudiantes sin una justificación clara por parte de la administración, matrículas de postgrados y otros servicios que oferta la Universidad, en contradicción con el carácter público que debería tener cualquier actividad que se realice desde la Universidad.

La financiación externa que asumen el gobierno nacional y departamental es mínima frente a lo que necesitaría la Universidad para funcionar óptimamente y para no recargar su financiación en los bolsillos de las familias que en su mayoría provienen de los sectores  trabajadores y populares. Esto es más grave puesto que la gobernación del Tolima tiene una deuda histórica con la Universidad, que la reconoce por debajo de lo que realmente es y ante lo cual la administración no ha hecho más que trámites dentro de la legalidad que no han dado ningún resultado. La Universidad ha estado entonces sometida a las enfermedades de la autofinanciación y de la desfinanciación.

Cabe hablar también de otra enfermedad terrible que ayuda a sumergir a nuestra amada universidad en esta crisis tan profunda, y que podríamos llamar burocratismo. La Universidad ha estado administrada históricamente por sectores clientelistas y nepotistas para desmedro de sus finanzas y de su funcionamiento. También la reelegida administración actual de José Herman Muñoz Ñungo ha alimentado esta enfermedad, a pesar de que ha intentado vestir su gestión de ropas “progresistas” y “reformistas”, en la práctica se ha acomodado y ha participado conscientemente de los privilegios que genera la estructura burocrática y clientelista, defendiendo sus acciones con posturas anti-democráticas justificadas con el argumento de cumplir las “leyes”.

Es tan grave esta situación que se dice que hay 3 funcionarios administrativos por 1 docente de planta mientras la mayoría de los programas requieren para su desarrollo y mejoramiento de la contratación de más docentes de planta. Es por esto que desde UNES  en la pasada consulta a las bases universitarias para “elección” de rector, nuestro llamamiento fue a votar en blanco (ni un voto por Herman Muñoz ni por German Rubio), propuesta que surgió del entonces llamado FRENDE.

La administración de Herman Muñoz ha rechazado inicialmente en público la idea de que hay una crisis financiera de la UT. La administración aun rechazando públicamente la existencia de una crisis, decretó y comenzó a aplicar un plan de austeridad el semestre pasado que afecta sobre todo las garantías para el cabal cumplimiento de actividades académicas de profesores y estudiantes. Y finalmente está tomando medidas para endeudar a la Universidad con la banca privada, lo que será sólo un pañito de agua tibia ante la crisis pero que sí profundizará la privatización.

Sin afirmar que esta presentación anterior agote la discusión sobre los factores que han llevado a la crisis, si consideramos desde UNES que son los más sobresalientes. También hemos de dejar claro que en un sistema capitalista en decadencia como el que padecemos actualmente los trabajadores y pueblos a nivel mundial, nunca se acabarán la corrupción, el clientelismo, y la lucha por la defensa de la educación pública por encima de los intereses privados. Sin embargo, es necesario luchar por una educación superior pública y gratuita en el estado burgués, sin dar un paso atrás en la lucha permanente por construir  un sistema socialista en el cual podamos tener la educación realmente al servicio de los intereses del pueblo trabajador y de los sectores populares.

Los efectos de la crisis ya se están haciendo sentir sobre los profesores, los estudiantes y los trabajadores de la UT. Los planes de austeridad de la rectoría se aplican en un intento de descargar los costos de la crisis sobre las bases universitarias. Por tanto, es un error no hacer nada frente a la crisis o quedarse callado. Es importante que las bases universitarias de profesores, estudiantes, trabajadores y egresados nos reunamos y nos movilicemos para encontrar las salidas a la situación crítica actual y luchar juntos para que los responsables ya señalados asuman su responsabilidad ante la crisis, superando obstáculos como la apatía, la indiferencia, y el sectarismo. Los compañeros de las residencias también demostraron que es necesario  luchar para resistir los efectos de la crisis.

Ante la crisis, el profesorado de la UT  ha llevado adelante un proceso asambleario desde el semestre pasado de discusión de la crisis de la UT y del conflicto laboral que sostienen contra la administración de Herman Muñoz. De este proceso es que ha surgido un brote de resistencia contra los efectos de la crisis, y se expresa en la jornada de asamblea permanente y bloqueo de la puerta, medidas direccionadas por el ahora nombrado Frente Unido por la Defensa de la UT, y que han contado con la solidaridad activa de estudiantes y funcionarios conscientes.

Consideramos que:

  • Urge la creación de un sindicato u organización estudiantil de base amplia, democrática e independiente que haga el trabajo de explicarle a las bases los factores que han conducido a la crisis, de organizarlas y orientarlas en la lucha.
  • Se debe organizar un plan de lucha y movilización. En este plan se deben concretar tácticas para promover que los estamentos de estudiantes, profesores y trabajadores se sumen. Ante el panorama silencio o de indiferencia de muchos sectores del estudiantado, se hace urgente el trabajo de base con los estudiantes, que permita convocar una ASAMBLEA ESTUDIANTIL que recoja las reivindicaciones más sentidas para que sean EXIGIDAS en un PLIEGO UNIFICADO
  • Se deben garantizar la finalización del semestre, exigir la congelación de las matriculas y que el plazo de pago de pago sea acordado con los estudiantes y sea mínimo desde febrero

 

 

 

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