La Salud es vida y la vida son las condiciones de vida

imgEl movimiento en contra de la reforma a la salud (ley ordinaria 210-actualmente en el primer debate en la cámara de representantes, sustentada por la ley estatutaria 209- actualmente revisada en las altas cortes) en la ciudad de Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, comenzó siendo un motín de cándidos estudiantes de especialidades médicas, de cansinos estudiantes de internado rotatorio y de imberbes estudiantes practicantes, recién llegados a los rigores de las prácticas clínicas. A ese movimiento, bastante ágil, flexible y de grandes reflejos políticos, fuimos sumándonos los semestres de ciencias básicas de medicina, el claustro de los profesores de la misma y en una asamblea apoteósica en la facultad de salud, el conjunto de las carreras de la Facultad de salud (bacteriología, terapias, fonoaudiología, odontología, atención pre-hospitalaria, salud oral). Pero el efecto onda del impacto de este movimiento no se detuvo allí: convocamos una asamblea informativa en la sede principal de nuestra universidad (sede Meléndez) y la asistencia, en donde insólitamente la “saloneada” estuvo a cargo de neurocirujanos y “felows” en traumatología, fue potente, grande, un auditorio de alrededor de 500 personas en donde no cabían las personas. Esta concurrencia, contra el argumento de todos los escépticos, no la logró los sórdidos llamamientos de la MANE desde Bogotá sino un motón de “doctores” apolíticos que hicieron de la calle su consultorio. Allí, magnánimos y grandilocuentes los compañeros del comité académico –el movimiento se organizó en comités- , a cargo de un compañero estudiante de internado rotatorio, hicieron una presentación crítica y diáfana para toda la comunidad universitaria sobre la reforma al sistema de salud y acerca de algunos puntos álgidos de la Ley 100 per sé. Esto es, el movimiento aquí tiende a entender que la cosa no debe parar con simplemente tumbar una reforma al actual sistema, sino con tumbar el sistema en si mismo. Se han sumado sindicatos y, en medio de la agitación y la euforia, enemigos seculares han estrechado sus manos: el sindicato de mi hospital –sintrahospiclinica, afiliado a la CUT- y los impolutos doctores –ANIR valle. La marcha de hoy, 6 de noviembre, llenó cinco quilómetros que desde las alturas de la Torre de Cali se veían como un mar blanco de consignas, estetoscopios y puños calientes. En el plantón que se hizo en el parque de las banderas al concluir el bruñido desfile de las batas blancas se pronunciaron representantes de sintraicollantas – de la multinacional Michelin- y un representante de los corteros de caña, emblema de las luchas sociales en el sur occidente colombiano. A pesar de todo este flujo progresivo la ciencia del marxismo nos enseña que, para movimientos acéfalos, el optimismo encandila a través de las impresiones y que es menester someter las ideas de “la realidad impresionante” a las demostraciones de la realidad misma. Hay que buscar mecanismos concretos para unir y organizar a los distintos sectores en lucha contra el gobierno y el régimen, convocar un gran paro cívico nacional como el del año 1977 y ganar los elementos más lúcidos a la causa de la revolución socialista mundial a través del partido mundial de la clase obrera.

 

Nico, estudiante de medicina y cirugía de la universidad del valle. UNES.

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