VIII Plenario de la MANE. Un plenario sin plenario .

VIII Plenario de la MANE. Un plenario sin plenario .


Asamblea Diciembre

 

Foto de archivo

Los días cinco y seis de octubre del año en curso se llevó a cabo el octavo plenario de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE) con una asistencia disminuida respecto a los años anteriores y un balance autocrítico de la situación actual de la MANE, como espacio de articulación del estudiantado colombiano.

Resaltó, desde el inicio, la falta de organización y logística del evento. La instalación del evento debió comenzar en las horas de la mañana del día sábado, inició a las 5 P.M.

La metodología de discusión se planteó en dos mesas. La Mesa de Organización y la Mesa de Movilización. Tras finalizar los debates en ambas mesas, se presupuestó hacer un plenario para socializar los consensos y disensos alcanzados en las dos mesas de trabajo, algo que se hizo en los anteriores plenarios de la MANE, pero que esta vez no se logró hacer por la carencia y el desperdicio de tiempo en el Plenario.

En la mesa de organización de la concha acústica se planteó un diagnóstico actual de la situación de la MANE con las intervenciones de las localidades, regiones, y llegando a un balance actual de índole negativa: ¿Dónde están las estructuras organizativas de la MANE, en las universidades, en sus jornadas de debate y movilización? ¿Qué sucedió con las Mesas Amplias locales a nivel nacional, por qué no existen como tal hoy? ¿Por qué frente al estudiante de a pie (que no hace parte de organizaciones) la MANE perdió su legitimidad como espacio de articulación y capacidad de convocatoria para la movilización? ¿Por qué después de dos años de existencia todavía no es la organización unitaria de los estudiantes sino un simple espacio de encuentro?

Por otro lado, en la mesa de organización se habló de la restructuración de las vocerías y de la renovación de los voceros,  encargados de ser la cara frente a la opinión pública y los medios de comunicación, además de tener la función de trasmitir las decisiones que se tomen desde las asambleas estudiantiles por localidad y conflictos estudiantiles; finalmente, surgieron descontentos por el escrito final de las relatorías, pues muchos no se sintieron recogidos en ella.

En la Mesa de Movilización hubo posiciones autocríticas que reconocían que en las movilizaciones pasadas no siempre la convocaba la MANE y no había que caer en triunfalismos y miopía, como el caso del 29 de agosto,  fecha que a pesar de haber sido convocada por la MANE, se dio en el marco del Paro “Nacional” Agrario y Popular con la confluencia de movilización del sector campesino, sectores populares urbanos, maestros, trabajadores, y no sólo estudiantes. Se habló de una despolitización de la MANE, otros reconocían que en la diferentes IES habían niveles diferentes de movilización pero aducen que la MANE podría propulsarlos y llevar a flote un paro nacional, con el argumento de que el paro nacional nunca empieza con todas las universidades movilizadas incurriendo en la falacia del efecto domino.

Algunas  organizaciones estudiantiles, querían decretar el pomposo Paro Nacional Indefinido desde el plenario, desde arriba y sin el consentimiento de las asambleas de las universidades. Otros, tenían una posición distinta, ya que visualizaban que decretar el paro indefinido podría ser la muerte a la poca legitimidad que tiene la MANE, aunque tuvieran una política distinta, más matizada y democrática, su posición era: al no estar movilizadas las masas estudiantiles, no podía tomarse esa medida.  Entonces, preguntamos, si están movilizadas, en paro, ¿la dirección de MANE y no las asambleas universitarias deberían decidir el paro? ¿Qué relación, hoy por hoy, guardan ambas instancias?

Las propuestas de fechas en la movilización fueron acogidas y contempladas fácilmente por las relatorías, pero el punto de fijar una hora cero para el paro, suscitó el debate.  Se escuchó propuestas de paro escalonado tipo efecto dominó, paro indefinido desde el 22 de octubre, un paro de 48 horas para medir el aceite del movimiento, la necesidad de parar para avanzar este semestre, etcétera.

En el comunicado resultante del debate se logró, por presión de un sector estudiantil y varios independientes, se hiciera llamado al paro desde unas dinámicas asamblearias, atendiendo a la autonomía de cada proceso universitario local y sus pliegos. Sin embargo, tácitamente se está llamando un entrar en un paro nacional cuyos objetivos se determinaron desde arriba,  por desición de la dirección de la MANE, al no son del todo claros y al punto que movilicen ampliamente al estudiantado, como las exigencias del pliego de la MANE de los ocho puntos sin un previo trabajo de base.

Entre  estos objetivos se presentó el de una mesa de concertación con el gobierno para mirar el mecanismo de refrendación de la ley, además de exigir una comisión para analizar el pago del déficit histórico en el presupuesto para la educación superior. Algo progresivo del documento final es que partió de la necesidad de movilizar al estudiantado en pro de mejorar las condiciones económicas y de derechos para el sector de la educación superior, demandas mínimas y necesidades materiales imperantes, que anteriormente la MANE, al estar redactando la ley, las reconocía, pero no tenía la clara política de realizar una lucha abierta y organizada por estas necesidades en movilizaciones y pliegos que tocaran el corazón, anhelos e  interés materiales del conjunto de estudiantes, hijos de la clase trabajadora colombiana y media precarizada.

¿Cómo se toman las decisiones en la MANE?

Las decisiones en la MANE se tomaron por consenso, pero ¿qué es el consenso en la MANE sino la concertación anterior entre las fuerzas políticas organizadas que en la MANE convergen?

El consenso como punto de partida, no permitió que las posiciones tuvieran la oportunidad de conservar su independencia, de ser contrastadas por la votación,  por eso la MANE fue funcional el método del consenso primario ya que así es más fácil imponer a través de una supuesta unanimidad tácita en el Plenario las posturas de los sectores que acapararon el espacio y tendieron a suprimir, invisibilizar o cooptar los disensos o las posturas minoritarias, a veces medianas y significativas, yendo así a en contravía, es decir, impidiendo darse el debate amplio, pasar por el disenso y finalizar con el consenso democrático, por lo menos, en la Mesa de Movilización.

Hace falta no más observar en el VIII Plenario las reuniones paralelas a la MANE de los dirigentes de susodichas organizaciones estudiantiles, donde el debate que se debió dar en la mesa “amplia”, se dio más bien en corrillos de pasillo,  y sus acuerdos “de consenso” de la Mesa de Movilización. ¿Dónde está el carácter democrático de la MANE, cuando prima las reuniones burocráticas a la asamblea estudiantil y la dinámica de Plenario? ¿Dónde queda el poder democrático de los estudiantes, de las bases?

Ante todo, la crítica a la MANE debe ser el reconocimiento de los errores que ha tenido este proceso de organización estudiantil del siglo XXI, con el propósito de reestructurarla, a pesar de toda la gran pérdida que ha tenido en cuanto a reconocimiento por parte de los estudiantes de base.

Debemos recomponer la MANE de manera que sean las bases las que puedan tomársela, que puedan ver en ella un espacio democrático y verdaderamente amplio para poder expresar sus intereses, tiempos, agenda y mecanismos de lucha, en pos de construir la Organización Gremial o Sindicato de los estudiantes universitarios, indispensable en la historia del Movimiento Estudiantil de Colombia, en donde se garantice la participación, representación, coordinación y lucha de la mayoría de los estudiantes, de manera amplia, con democracia de base, de articulación nacional y lo local, instalación organizativa de Mesas amplias en las universidades y sus pliegos, delegados de las mismas, unificación de las agendas regionales y de los sectores de profesores y trabajadores de las universidades.

Esta organización es necesaria para avanzar en la lucha por una educación pública y de calidad para las masas trabajadoras en Colombia, una educación crítica que sirva para le sirva a la juventud y las nuevas generaciones hacía la transformación de la sociedad colombiana y su modelo político-económico, neoliberal y funcional a la patronal.

Es cierto que existen razones, según el diagnóstico de las condiciones críticas que justifican intensas movilizaciones, paros y huelgas,  expresadas objetivamente en paros en  algunas IES (instituciones de educación superior), más, para ganar esta motivación general e impulso de las bases estudiantiles que ven en los voceros de la MANE estudiantes que toman decisiones antes de escucharlos, el camino es decir: “Compañeros de las bases, compañeros de las regiones, la MANE reconoce sus errores de burocratismo y autoritarismo, la MANE es suya, es de las asambleas estudiantiles, máximo órgano decisorio del estudiantado”.

UNES – Unidad Estudiantil

Octubre de 2013

Partido Socialista de los Trabajadores de Colombia


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